
B&W nació en 2003 en el barrio de Gràcia, Barcelona, de la mano de Olga Barbosa y Fidel Castro, con una pequeña tienda especializada en fotografía y vídeo y una idea que, más de dos décadas después, sigue definiendo nuestra forma de trabajar: cada imagen merece ser tratada con el máximo cuidado.
Olga, formada en dirección cinematográfica, y Fidel, técnico audiovisual especializado en cámara y edición, unieron sus conocimientos y su pasión por la imagen en un momento de profunda transformación del sector.
A principios de los años 2000, fotografías, cintas y películas que durante décadas habían formado parte de la vida de miles de familias empezaban a enfrentarse a un nuevo escenario: la digitalización.
B&W fue uno de los primeros establecimientos de Gràcia en especializarse en este proceso. Lo que comenzó como un servicio innovador fue creciendo a medida que también lo hacía el mundo digital, hasta convertir el negocio en un referente en Barcelona y, posteriormente, en Cataluña.
Pero desde el principio tuvimos claro que digitalizar no significaba simplemente transferir una imagen de un soporte a otro.
Significaba preservarla, mejorarla y tratarla con criterio audiovisual.
Por eso, cada trabajo que pasa por B&W recibe un tratamiento personalizado. Revisamos la imagen, corregimos color, brillo y contraste, ajustamos encuadres y cortes cuando es necesario y buscamos obtener el mejor resultado posible a partir del material original.
No trabajamos como una cadena de digitalización industrial. Trabajamos imagen a imagen, con tecnología profesional y más de dos décadas de experiencia audiovisual detrás.

Socia de B&W

Con los años llegaron nuevos formatos, nuevas tecnologías y también nuevas formas de trabajar. Tras la pandemia, B&W dio un nuevo paso con la creación de su oficina virtual y la apertura de una oficina en Madrid.
La empresa que había nacido como una tienda de barrio en Gràcia comenzó así a prestar servicio a clientes de toda España, manteniendo exactamente la misma filosofía con la que Olga y Fidel habían empezado en 2003.
En 2025, con la jubilación de sus fundadores, Lidia asumió la dirección y compra de B&W.
No llegó a una empresa desconocida. Durante los años anteriores había trabajado junto a Olga y Fidel, participando en la producción audiovisual y conociendo de primera mano los procesos, los estándares de calidad y, sobre todo, la manera de trabajar que había convertido a B&W en lo que es hoy.
Su incorporación como socia gerente representa la continuidad de ese legado y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa.
Hoy seguimos digitalizando fotografías, vídeos y recuerdos desde Barcelona y Madrid para clientes de toda España, combinando tecnología profesional, tratamiento audiovisual personalizado y más de 20 años de experiencia.
Porque los formatos cambian.
El valor de lo que contienen, no.

