Acababa de finalizar la Segunda Guerra Mundial y tras lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki, se intentaban conseguir datos lo más precisos posible sobre qué ocurría en el interior de una explosión nuclear. Para comprender mejor cómo se documentaban estos acontecimientos, se realizará un recorrido por las invenciones del destacado fotógrafo e ingeniero electrónico Harold “Doc” Edgerton, quien inventó en la década de los ’40 un dispositivo llamado disparador rapatrónico. Aquel avance permitió dar un paso gigante en el campo de la fotografía y vídeo, que hasta el día de hoy continúa utilizandose de diferentes formas.

¿Qué es una cámara de fotos rapatrónica?

Rapatronic o cámara de fotos rapatrónica, fue un aparato diseñado por Harold Edgerton. Esta invención está preparada para resistir el impacto de una detonación de bomba nuclear y así poder fotografiar los primeros milisegundos de una explosión. Realiza exposiciones de 10 nanosegundos, lo que equivale a hacer una fotografía a una velocidad de obturación de 1/1.000.000.000, es decir a unas mil millonésimas de segundo. Se trata de un diseño fotográfico que se empleó durante la carrera nuclear para documentar las pruebas atómicas que realizaban tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética. 

Funcionamiento de una cámara rapatrónica

Se trata básicamente de la utilización de espejos para su actividad. El sensor (o película) de la cámara se encuentran fijos y son unos mecanismos articulados los que mueven unos espejos que apuntan de forma muy precisa hacia el objetivo. Este tipo de cámaras, se diseñaron para grabar los primeros microsegundos de las explosiones y analizar cómo se comprimía el plutonio tras una primera detonación para iniciar la reacción en cadena. En aquel entonces, las cámaras de entre 10.000 y 100.000 fotogramas por segundo ya no eran suficientes, por lo que posteriormente se inventaron otras que grababan a 10 millones de fps. Ni siquiera los espejos podían moverse tan rápido, de modo que para obtener las fotografías, se debieron colocar gran cantidad de cámaras a lo largo de un recorrido circular más amplio para lograr el objetivo deseado. Estas cámaras utilizan un gran tambor con la película fotográfica y el espejo rota en su interior hasta a 300.000 revoluciones por minuto. 

La ciencia de las cámaras rapatrónicas

Polarizadores

Cuenta con dos filtros polarizadores juntos que se disponen formando un ángulo de 90º para obstaculizar el paso de la totalidad de la luz. Girando los filtros, se generan variaciones en el ángulo de actuación, siendo el ángulo de 90º el que más luz bloquea y el de 0º el que no impide absolutamente nada. Para comprender el efecto, hay que saber que la luz no queda bloqueada directamente con un solo filtro polarizador, sino que se requieren dos a 90º para que la luz quede totalmente obstruida.

Célula Kerr

Entre el primer filtro polarizador y el segundo se introduce una célula Kerr, esto se trata de dos electrodos de cobre inmersos en nitrobenceno que permite variar el campo electromagnético entre el primero y el segundo. Es decir, que de alguna forma se está “doblando” la dirección de la luz, ya que si esta pasa sin cambios por el primer polarizador dispuesto a 0º y queda bloqueada por el segundo dispuesto a 90º, la solución sería hacer que la luz cambie de dirección de 0º a 90º entre el primero y el segundo.

El funcionamiento del obturador electromagnético

Para que la célula Kerr funcione y sea capaz de “doblar” la dirección de la luz, tiene que tener un impulso eléctrico. Por lo que si no le otorga este estímulo a la célula Kerr no pasará la luz, pero si se le atribuye este, se conseguirá que la luz atraviese los filtros sin impedimento alguno.

Aquí podrás conocer sobre la historia del magnétofono

¿Dónde se realizaban los ensayos?

Tuvieron lugar a comienzos de la década de los años ‘50 mayoritariamente en el desierto de Nevada de los Estados Unidos. 

Para conseguir una secuencia de fotografías, se instalaban grupos de hasta 12 cámaras, cada una de ellas sincronizada para capturar un instante distinto. Desde 1951 hasta 1958 se adquirieron numerosas fotografías de los primeros milisegundos de diferentes ensayos atómicos. Todas estas imágenes sirvieron para conocer con mayor exactitud algunos efectos físicos de la reacción nuclear y además supusieron el inicio de la fotografía de alta precisión moderna.

Explosión nuclear fotografiada por una cámara Rapatronic, menos de 1 milisegundo después de la detonación, correspondiente a una de las pruebas Tumbler-Snapper, que tuvieron lugar en Nevada en el año 1952. La bola de fuego es de aproximadamente 20 metros de diámetro. Las proyecciones del extremo inferior son el llamado «efecto cable».

Explosiones atómicas en cámara lenta

Entre 1945 y 1962, los Estados Unidos de América detonaron alrededor de 210 dispositivos nucleares. Cada uno de ellos fue filmado por múltiples cámaras a unos 2.400 fotogramas por segundo. En total se filmaron unas 10.000 tomas distintas que terminaron abandonadas en distintos depósitos de alta seguridad del país hasta que Greg Spriggs y un equipo de archivistas, se pusieron a escanearlas y analizarlas nuevamente. Realizar este procedimiento sirve para evitar que se pierdan para siempre, pues algunos rollos ya empezaban a estar seriamente deteriorados. 

Actualidad de las cámaras de alta velocidad

Hoy en día, es posible alcanzar velocidades casi lumínicas gracias a la llamada femtofotografía, una técnica capaz de tomar hasta 500 millones de imágenes por segundo y que ha permitido incluso ver cómo se dispersa la luz. Una variante moderna de esta técnica, es la cámara con un sistema de espejos capaz de seguir un objeto a 1000 imágenes por segundo que puede grabar con precisión un partido de ping-pong, manteniendo siempre la pelota en el centro mediante un sistema de láser y espejos giratorios.

El estudio de Hollywood que actuó como laboratorio nuclear

El Lookout Mountain Studio, funcionó entre 1945 y 1963 como laboratorio nuclear en la carrera armamentística contra los soviéticos. Este se encargaba de filmar las detonaciones que un equipo de militares y científicos llevaba a cabo en el desierto de Nevada o en los atolones del Pacífico, buscando dimensionar la capacidad destructiva de las bombas.

En las instalaciones del estudio, protegido por un muro de un metro de espesor, revelaban el celuloide y montaban las impresionantes imágenes de los «hongos» atómicos. Pocos se acuerdan ya de aquellos cineastas que obedecían el delirante guion de la Guerra Fría y cuyas películas no conocieron jamás un éxito de taquilla. Muchos murieron a las pocas semanas por el efecto de la radiación y sus trabajos, algunos de los cuales no llegaron a proyectarse nunca, fueron clasificados por el Departamento de Defensa y la Comisión de Energía Atómica de EE.UU. como secreto de Estado.

El especialista en efectos especiales y ganador de un Oscar, Peter Kuran, ha conseguido recuperar buena parte de las fotografías que corroboran la existencia de dichas filmaciones en un libro que sirve de crónica del horror: How to Photograph an Atomic Bomb (Cómo fotografiar una bomba atómica). Tras los atentados del 11-S, George W. Bush decidió que las películas y fotografías de la fiebre atómica volvieran a los cajones como material confidencial. Sin embargo, Kuran ha seguido sacando a la luz las imágenes de un oscuro capítulo de la historia del que apenas existe testimonio escrito. 

En las fotografías y películas rescatadas por Kuran, se pueden visualizar los efectos devastadores que ocasionaban en los cámaras. Ellos no tenían conocimiento de las secuelas, pero sus cuerpos estaban siendo atravesados por una radiación mortal. En ese entonces se desconocían las consecuencias de una bomba atómica. El Lookout Mountain Studio registró 210 detonaciones atmosféricas y 850 bajo tierra.

En 1951, durante las pruebas realizadas en el atolón Enewetak, en el Pacífico, se improvisó una tribuna especial, como si se tratara de un estreno de cine.

La primera explosión nuclear de la historia

Bautizada como Trinity, la primera detonación llevada a cabo el 16 de julio de 1945 marcó el comienzo la era atómica.  Actualmente, los turistas y curiosos pueden visitar un obelisco de tres metros y medio que marca el hipocentro de aquella bomba en un llano a 56 km de la localidad de Socorro, en Nuevo México.

En 2002, Kuran recibió el premio de la Scientific and Engineering Academy por el desarrollo de una técnica fotoquímica que permite restaurar el material fotográfico afectado por el tiempo y la radiación. Su patente del RCI Process genera un elemento intermedio de la película con el color restaurado, de grano fino y con una excelente retención de detalle en las sombras. Lo cierto es que Hollywood ha sabido aprovechar de todo lo que ha rodeado a las pruebas nucleares con nuevas lentes, formatos de fotografía y técnicas de rodaje.

Cámaras, fotógrafos y demás operarios sin seguridad

Aquellas personas que conformaban el estudio secreto del Hollywood dorado de los cincuenta, se sentían auténticos privilegiados por poder asistir en primera fila al espectáculo de luz y color que seguía a las explosiones. Muchas de las poblaciones cercanas a los hipocentros eran alcanzadas por una tormenta de destellos que generaba extraños cristales radioactivos a su paso por las arenas del desierto más próximo.

El misterioso fenómeno congregaba a una multitud de curiosos a los que esta situación no parecía asustar. A menudo, estrellas de Hollywood, como Marilyn Monroe o James Stuart, ejercían de maestros de ceremonia en cintas que servían de manuales atómicos a los senadores y congresistas o informaban por la televisión sobre los efectos de la onda expansiva en las casas. En la ciudad de Las Vegas, algunos letreros luminosos quedaban destruidos en mitad de la noche bajo un sol estremecedor. 

Aquí podrás conocer más sobre la Historia del Super8 y Super16: su uso en el ámbito doméstico y profesional

¿Quién fue Harold Edgerton?

Harold Edgerton, también conocido como “Papa Flash”, nació en Fremont, Nebraska, el 6 de abril de 1903. Fue un ingeniero eléctrico y fotógrafo estadounidense. Investigador del Instituto de Tecnología de Massachussets y profesor de ingeniería eléctrica.

Edgerton, fue un científico que recurrió a la fotografía para captar el movimiento, extendiendo las capacidades del ojo humano al hacer tomas de alta velocidad.

Entre algunos de sus inventos más reconocidos, podemos señalar el flash estroboscópico que permitía captar destellos a altísima velocidad para registrar con nitidez el disparo de una bala al atravesar los objetos, colibríes en vuelo, bombillas que se rompían y atletas en acción. Algunas de sus fotografías tenían un tiempo de exposición de menos de 1/10.000 de segundo. También su trabajo fue decisivo en el desarrollo de la tecnología de sonar de barrido lateral, utilizada para escanear el fondo marino en busca de restos de naufragios. Por último y no menos resonante, se puede nombrar la invención de la cámara ultrarrápida Rapatronic, con la que se pudieron obtener imágenes de las explosiones nucleares ocurridas durante el conflicto entre Estados Unidos y Rusia.

Edgerton tomó sus imágenes en la era analógica, grabándolas en una cámara de cine que había sido convertida para disparar a velocidades que antes eran imposibles, y las iluminaba con un flash electrónico que él mismo inventó. De repente se hizo posible captar y admirar aquellas geometrías intrincadas que se sucedían tan rápido que el ojo humano era incapaz de comprender.

Galería personal

Seguro que alguna vez has visto la foto de una gota de leche cayendo sobre un fondo de color, de una bala atravesando naipes como disparos a una manzana o una gota cayendo sobre el cráter de otra gota. Estos ejemplos también se los debemos a Harold E. Edgerton. El hombre que permitió capturar momentos que el ojo humano no puede ver, no sólo diseñó la cámara rapatrónica para fotografiar las pruebas nucleares, sino que también la usó posteriormente para capturar otras imágenes icónicas. Aquí, podrás ver muchas fotografías a través de su galería personal.

Call Now Button¿Hablamos?